La desnutrición es una enfermedad causada como resultado de una ausencia o deficiencia en la dieta de uno o más nutrientes esenciales siendo, en sus diversas formas, la más común de las enfermedades. Si bien puede presentar un estado crítico que puede llevar a la ceguera y la discapacidad mental, sino la muerte, puede presentarse en una fase no crónica, donde las complicaciones asociadas a la desnutrición pueden verse fatalmente ignoradas.
...... por ejemplo, el número de personas desnutridas aumentó en 27 millones en el Africa Subsahariana durante la última década del siglo XX. Estos escalofriantes números van asociados a la pobreza de las naciones donde el número de personas bajo el umbral de la pobreza ronda alrededor de los mil millones de personas en el mundo, situándose casi la mitad de ellos en Asia Meridional y una tercera parte en el Africa Subsahariana.
Los números llegan a niveles tan elevados que se sabe que unos seis millones de niños mueren por desnutrición cada año y cada día 25,000 personas fallecen víctimas del hambre y la pobreza. Esta situación ha llevado a tomar medidas, las cuales han sido exitosas en países como China, Indonesia, Vietnam, Tailandia, Nigeria, Ghana y Perú, aunque apenas mejorando el promedio mundial debido a la precaria situación en otras zonas del mundo.
Lo importante es establecer la comparación en relación al territorio hondureño, dado que este último aparentemente pasa a un segundo plano. Países con una situación tan extrema opacan la situación en países como el nuestro, haciendo aparecer la desnutrición como una adversidad en segundo plano (ver tabla 1).
Parametros |
Honduras |
Observación |
Población desnutrida (%) |
20
|
Congo 75% (8 países superan 50%) |
| Menores de 5 años con peso inferior a la media (%) |
17 |
Bangladesh, Nepal 48% (11 países superan 40%) |
| Menores de 5 años con estatura inferior a la media (%) |
29 |
Yemén 52% (22 países superan 40%) |
| Niños al nacer con peso inferior a la media (%) |
14 |
Mauritania 42% (5 países superan 30%) |
| Tasa de mortalidad en menores de 5 años (por cada 1000 nacidos vivos) |
42 |
Sierra Leona 284 (8 países superan 200) |
| Mortalidad debida a maternidad |
220 |
Rwanda 2300 (7 países superan 1500) |
| Esperanza de vida al nacer (años) |
68.9 |
Zambia 32.4 años (3 países no llegan a 35 años) |
Tabla 1. Parámetros de salud de Honduras en comparación con otros países del mundo
América Latina muestra números que, aun no siendo tan críticos, son lo suficientemente preocupantes como para llamar la atención. En el continente hay más de 10 millones de niños menores de 5 años (un 21% del total) que muestran signos de desnutrición. Según estadísticas de la CEPAL asociadas al cumplimiento de la meta del milenio en materia del hambre, 9 de los 22 países, entre ellos Honduras, probablemente no lograrán reducir la tasa de subnutrición a la mitad. En relación a la desnutrición infantil, Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua serán los únicos 4 países latinoamericanos que no superarán la meta establecida. La ayuda internacional se vuelve clave antes que la desnutrición tome un rumbo cuya curación requiera un esfuerzo inusitado.
El problema se agudiza debido a la desigualdad imperante, tanto en la distribución de la riqueza como en el acceso a los recursos, lo que convierte a Honduras en un país con zonas en franco desarrollo y, a la vez, por amplios territorios en condiciones negativas extremas. Según la ERP, la tasa de pobreza para el 2004 fue de un 64%, donde un 45% se refería a pobreza extrema, datos que están lejos de cumplir con los objetivos del programa. El 60% de los hogares tiene por lo menos una necesidad básica insatisfecha y, en el caso de la población infantil, la desnutrición en el país se acerca al millón de niños menores de 15 años en estado de desnutrición, o sea 1 de cada 3 de ellos.
Es tal la magnitud del problema que,
a pesar que se estimó que durante el 2003 el Programa de la Merienda Escolar llegó a más de 600,000 niños, las cifras apenas han cambiado. Esto es indicativo del esfuerzo conjunto que hay que realizar para llevar la desnutrición
a niveles deseables.
Habiendo tocado el tema de la desigualdad, el gráfico 1 muestra la cantidad de municipios cuya proporción de población infantil desnutrida representa un valor muy alto dentro de la población. Si bien el estudio sólo incluye a los niños entre 7 y 9 años (utilizados para el cálculo del IDH), este estadístico es un buen indicador del parámetro de población que incluye a otras edades.
Se puede observar en un panorama inicial la preocupante situación del occidente del país (Intibucá, Lempira, Ocotepeque, Copán y La Paz), lugares en condición precaria y acceso limitado. Si bien el occidente presenta una situación tan frágil, el resto del país no es inmune a este mal. Es más, si ya ponderamos cada municipio según la población que posee, se llega a la conclusión que si bien el occidente del país es una vasta zona en condiciones alarmantes de desnutrición, los cinturones de miseria de los que se compone el Distrito Central, hacinados de gente de escasos recursos, representan el número más grande de personas en condiciones de desnutrición que en cualquier otro sector del país.
Por ello la ubicación de la Sala de Nutrición del Hospital Materno Infantil resulta estratégica en el sentido que puede abarcar a un amplio segmento de la población para así iniciar una ofensiva efectiva y continua. La tasa de desnutrición se ha mantenido casi constante durante los últimos años en el Distrito Central y si bien la vulnerabilidad alimentaria es bastante baja (y más aún si se le compara con el occidente del país), la marginalidad y pobreza son suficientes para resaltar la importancia del proyecto, punto de partida para buscar ser un factor de impacto en todo el territorio nacional.
Por ello, dada la premura de la necesaria curación de la enfermedad, se deberá tener un enfoque en la prevención y, en este sentido, confrontar este mal desde su raíz; la promoción de la salud será un punto de partida importante para fomentar una cultura que mejore las condiciones de salubridad locales antes de quedar atrapados en punto sin retorno.